El estado de las cosas

Desde: Miércoles, 02 Febrero 2005

Hasta: Domingo, 22 Mayo 2005

Lugar: Sala Norte

El Estado de la cosas plantea un recorrido por la evolución del arte contemporáneo internacional desde principios de los años sesenta

A través de una selección de fondos de las colecciones de diecisiete FRAC (Fonds Régionaux d'Art Contemporain) de Francia, El Estado de la cosas plantea un recorrido por la evolución del arte contemporáneo internacional desde principios de los años sesenta –momento en el que se produce la integración del objeto cotidiano como parte del discurso del arte– hasta nuestros días. Así, se plantea y analiza el status del “objeto” en el arte en todas sus formas y estados, a través de los diversos movimientos artísticos.

A partir de este método de análisis, una especie de corte transversal, los objetos se van transformando ante nuestros ojos en reflejos de la visión contemporánea. A veces nos hablan de la experiencia del entorno inmediato, o reivindican su individualidad y la de sus creadores; o nos hacen reflexionar sobre su función y sobre los efectos de la sociedad de consumo; o plantean cuestiones como la inutilidad de la obra de arte, o las fronteras entre arte y diseño; o se convierten en metáforas, en símbolos, en huellas de su pasado inmediato, de sus orígenes. En suma, funcionan como vía para la mejor comprensión del arte actual.

El protagonista de El Estado de las Cosas es el objeto. El objeto en todos sus estados, desde su entronización en el arte en los años 60 con el Pop Art y los Nuevos Realistas, hasta nuestros días. Con Marcel Duchamp y su Boîte en valise como maestro de ceremonias, una obra que reproduce 83 piezas en miniatura del artista inventor del ready-made, que ya en 1917 elevó un urinario a la categoría de “obra de arte” incluyéndolo en una exposición bajo el título de Fontaine (Fuente). Un elemento de uso cotidiano que por decisión del artista, sacado de contexto y colocado sobre una peana, pasó a ser considerado objeto artístico. El resultado fue mucho más allá de la provocación, y sentó las bases –todavía hoy vigentes– de un nuevo concepto del artista y de su obra, según la cual la idea está por encima de la manufactura.

Cuarenta años de objetos acumulados, comprimidos, inventados, recuperados, fabric ados, descompuestos y pasados por todas las fases que los artistas hayan imaginado. Los objetos de lo cotidiano desviados de su función por Fluxus o dotados de memoria por Boltanski; los desechados tras su uso por la sociedad de consumo y reinventados por la “Nueva escultura inglesa”; los desplazados de su función por Bertrand Lavier o John Armleder; los inventariados por Claude Closky; los desplegados por Christian Marclay; los acumulados por Daniel Firman; los magnificados por Patrick Tosani; los procedentes de encuentros efímeros orquestados por Gabriel Orozco; y todos los demás objetos utópicos, objetos máquina, objetos vitrina, objetos cínicos... Vasto panorama de lo que se ha hecho en arte desde que el arte es contemporáneo a través de muestras desgranadas en el tiempo, pues en estas exposiciones se pasa rápidamente de la cosa al objeto, del objeto al producto; se oscila sin cesar del uno al otro, entre ironía y cinismo, crítica y demostración, contestación y fascinación estética.

La incorporación del objeto a la obra de arte, el objeto artístico y su funcionalidad, el arte y la sociedad de consumo; éstas y muchas otras cuestiones se abordan en El estado de las Cosas, una muestra del particular viaje de los objetos a través de la historia del arte contemporáneo y de sus creadores.

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