Oroi. Queda mucho pasado por delante

Desde: Viernes, 21 Septiembre 2018

Hasta: Domingo, 25 Agosto 2019

Lugar: Sala Sur

Todas las colecciones son la memoria de un tiempo, representaciones de todo aquello que una civilización interpreta como valioso: su cultura, su arte, su técnica, materiales, identidades y conceptos…

«Tiempo pasado y tiempo futuro, apuntan siempre a un fin, que es siempre presente». (T.S. Eliot, en Cuatro cuartetos)

La exposición Queda mucho pasado por delante. Oroi nos enfrenta a la Colección de Artium como una imagen de la memoria, múltiple y compleja del presente. Memoria que nos constituye como personas, que da cuerpo al lenguaje y a la representación, al tiempo y al documento, al enigma y la sospecha. La exposición incluye 102 obras de la Colección, herramientas de análisis que abordan la memoria desde diferentes implicaciones sociales y culturales en su relación con la historia, la economía o el poder.

El proyecto parte de la necesidad de analizar los valores intrínsecos de la memoria adherida a esos objetos que llamamos obras de arte; cómo se constituye la riqueza de una colección y, especialmente, cómo mantener la complejidad, la intensidad y el enigma encerrados en ese patrimonio en un contexto en el que los diferentes estamentos políticos, económicos, culturales y de ocio tienden a la simplificación, a la univocidad en el discurso, poniendo en crisis el sistema de valores sustentado en la pluralidad, la libertad de pensamiento, el conocimiento y la crítica.

Oroi, ‘memoria’ en euskera, se sitúa en la base etimológica de un campo semántico muy amplio, abierto y plural. Por su parte, el co-título Queda mucho pasado por delante nos emplaza en un espacio indeterminado de la memoria, memoria de un pasado, pero ubicada en un tiempo por venir. Esta indeterminación, sin duda, nos dirige a otro momento, ni pasado ni futuro, sino al presente, un presente enmarcado en la complejidad, en la simultaneidad y superposición de tiempos.

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La exposición se ha dividido en cuatro secciones, cuatro especulaciones sobre las complejidades del presente alrededor de la memoria.

Estructura de la memoria. La naturaleza de la memoria es interpelada entre las diferentes capas de significación en muchas de las obras de la Colección. La complejidad del presente, la obsesión por el pasado, el palimpsesto implícito de la historia, los discursos identitarios o nuestras angustias sobre un futuro en colapso son aproximaciones que traen a un primer plano el concepto de la memoria. La simultaneidad de estas diferentes capas de memoria, su complejidad física, filosófica, constituye el primer capítulo de la exposición. Desde esta perspectiva, se presentan obras que aluden a la profundidad de la memoria, su capacidad rizomática y su vinculación a un espacio emocional doméstico, vinculado a la gestión cotidiana de los recuerdos.

Memoria política. Narraciones de la historia. Desde su vinculación al presente, el debate sobre la memoria histórica y en nuestro contexto más inmediato la llamada “batalla por el relato”, han puesto de nuevo el concepto de memoria política social en el primer plano, saldándose a menudo con la imposición de un relato en el que unos u otros somos incapaces de reconocernos. Esta circunstancia es abordada desde una doble aproximación. Por un lado, desde la instalación, con marcadas correspondencias icónicas de diferentes memorias en conflicto, con el objeto de evidenciar aquello que muchas veces se ha mantenido oculto. Por otro, con obras de significación abierta a interpretaciones múltiples; y desde las que se problematiza cómo las ideologías dan forma a nuestro presente.

Anti / Monumentos y conmemoraciones. Los usos políticos de la memoria son variados, y en muchas ocasiones se muestran atados a una versión oficial de la historia que legitima un poder específico, una comunidad, nación o estado. El monumento, el memorial, la conmemoración toman un hecho concreto del pasado y lo institucionalizan, fijando su interpretación para que se convierta en verdad incuestionable. Esta actitud va a ser subvertida desde el mundo del arte a través de las propuestas de microhistorias o anti monumentos, obras fragmentadas y en desequilibrio. La proliferación de espacios institucionales dedicados a la exaltación de la memoria va a encontrar una respuesta en imágenes distorsionadas y sonidos discordantes, obras que describen el presente como una era de símbolos que se desmoronan, de iconos rotos. Son piezas que se presentan a sí mismas, que cuestionan las representaciones simbólicas sociales y reivindican, desde su fragilidad, espacios íntimos de interpelación y encuentro, abiertas a ser cuestionadas, poco heroicas, claramente, anti monumentales. La memoria íntima en su relación con el museo, un templo de la memoria, es abordada en una de las principales obras de la exposición activando lugares de trueque e intercambio.

Melancolía vs nostalgia. La proyección de posibles. Mario Perniola plantea distintos periodos en Occidente dependiendo de nuestra relación con el pasado, el presente y el futuro. Señala así tres periodos, uno, hasta la revolución francesa, que basaría su capacidad de entender el presente y el futuro en el conocimiento del pasado. Otro desde la toma de la Bastilla hasta los años 60 del S.XX, preminentemente futurista, pasando a depender tanto el pasado como nuestro presente de un futuro por venir, entendido siempre como un tiempo mejor; y un último modelo, el actual, en el cual el presente adquiere su hegemonía, con la simultaneidad e inmediatez en un papel predominante. En él el futuro se colapsa en la incertidumbre y se impone una visión apocalíptica con una mirada acrítica hacia el pasado, nostálgica, activando reenacments, copias, emulaciones, reinterpretaciones, bandas tributo y pátinas fingidas. Frente a la nostalgia, esta sección identifica una serie de actitudes que encuentran en la melancolía un estado de consciencia, crítico con las convenciones y el actual status quo, en stand by, pero con una enorme potencialidad, en la búsqueda de nuevas formas de estar en el mundo. En ellas, desde diferentes discursos sensoriales se abordan valores como la ciencia o la filosofía, la ecología o la sostenibilidad.

Como señalaba Albert Shultz, si la historia es información, la memoria es comunicación, que se completa en nuestra relación con el otro, algo que nos permite hablar de experiencias. Una memoria viva y compleja en el presente, y absolutamente necesaria en la construcción de los diferentes espacios futuros.

Artistas: Ignasi Aballí, Elena Aitzkoa, Vicente Ameztoy, José Ramón Amondarain, Guido Anderloni, Cecilia Andersson, Ibon Aranberri, Judas Arrieta, Txomin Badiola, Jordi Bernadó, Ramón Bilbao, Elena Blasco, Bleda y Rosa, Jacobo Castellano, Colectivo Cambalache, José Dávila, Jiri Georg Dokoupil, Pep Durán, Mirari Echávarri, Joan Fontcuberta, Susy Gómez, Abian González Francés, Eduardo Hurtado, Aldo Iacobelli, Carlos Irijalba, Iñaki Larrimbe, Abigail Lazkoz, Miki Leal, Mateo López, Isidro López Aparicio, Rogelio López Cuenca, Cristina Lucas, Mateo Maté, Asier Mendizabal, Elena Mendizabal, Haroon Mirza, Pedro Mora, Juan Luis Moraza, Moris, Antoni Muntadas, Jorge Oteiza, Benjamín Palencia, Alberto Peral, Javier Pérez, Txuspo Poyo, Concha Prada, Sergio Prego, Gonzalo Puch, Miguel Ángel Ríos, Pedro G. Romero, Francisco Ruiz de Infante, Ixone Sádaba, Ignacio Sáez, Avelino Sala, Fernando Sánchez Castillo, Olve Sande, Richard Serra, Adolfo Schlosser, José María Sicilia, Fernando Sinaga, Antoni Tàpies, Francesc Torres, Darío Urzay, Javier Vallhonrat, Joana Vasconcelos, Azucena Vieites, Darío Villalba, Robert Waters, B. Wurtz.

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