Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo

Desde: Viernes, 23 Octubre 2015

Hasta: Domingo, 31 Enero 2016

Lugar: Sala Norte

Esta exposición muestra como los ecos de la actitud punk siguen vivos y son un referente en arte contemporáneo.

Comisario: David G. Torres

Johnny Rotten con el micrófono en la mano está de rodillas en un escenario sobre el que hay algunas botellas de cerveza rotas que han sido lanzadas desde el público, a su lado Sid Vicious, que durante todo el concierto y como es habitual ha tocado con el bajo desenchufado, sangra al haberse cortado con alguna de las botellas en el pecho. Es la imagen que queda del último concierto en San Francisco en 1978 de los Sex Pistols, el grupo icono del punk. Han pasado solo cuatro años desde que en agosto de 1974 los Ramones tocasen canciones rabiosas de un minuto en el club CBGB de Nueva York, donde un año más tarde también actuarán Television, Suicide, Talking Heads, The Dictators y hasta treinta grupos. Ese mismo verano, en Londres, Malcolm McLaren renombra su tienda de ropa Sex y crea los Sex Pistols. En 1976 aparecen en televisión y sueltan un par de tacos. Al día siguiente son portada de todos los periódicos y se prohiben en toda Inglaterra. Y el punk explota.

Aguanta dos años. El mismo verano de 1978 en el que los Sex Pistols dan su último concierto, en el Artists Space de Nueva York tiene lugar el primer concierto No wave, recuperando la intensidad del principio del punk, con grupos como Teenage Jesus and The Jerks y más tarde Sonic Youth. Lo que sigue son los efectos de la explosión: el hardcore, Einstürzende Neubauten y el club SO36 en Berlín, squatters en Amsterdam, Kaka de Luxe, el rock radical vasco…

Esta es la breve y estricta historia de la explosión punk como movimiento eminentemente musical que se da en la segunda mitad de los setenta. Pero en ese último concierto de los Sex Pistols, Johnny Rotten lanzará una pregunta cuyo eco traspasa esos años: «¿nunca os habéis sentido estafados?» El crítico musical Greil Marcus estaba allí. Y tiempo más tarde cuando escribe Rastros de carmín, la primera genealogía del punk, recuerda que bajo el rechinar de dientes de Johnny Rotten cantando a la anarquía podía oírse el eco de una rabia que como un fantasma ha recorrido todo el siglo XX: fundamentalmente en los aullidos de los dadaístas y su voluntad negadora o en el afán revolucionario de los situacionistas y sus eslóganes anti-todo. El punk, entonces, no solo era un movimiento musical, sino la manifestación de la incomodidad frente al sistema económico, político, social y cultural.

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Músicos, artistas, diseñadores, activistas y jóvenes desesperanzados reaccionaban con rabia ante la crisis económica, el fin del sueño hippie, el paro, la falta de futuro y el convencionalismo instalado en la sociedad y la cultura. De ahí venía la pregunta sobre el sentirse estafados. El punk es una actitud: una actitud hecha de rabia, velocidad, ruido, incorrección, inconformismo, anti, negación, oposición o provocación que recorre el siglo XX, que se estira más allá de los setenta, más allá del contexto anglosajón y más allá de la escena musical. Una explosión cuyos efectos siguen presentes y hacen del punk una de las referencias culturales del siglo XX que más poso ha dejado.

PUNK. Sus rastros en el arte contemporáneo no es una exposición sobre el punk. Más que una exposición histórica, el propósito del proyecto es localizar cómo en el arte contemporáneo el punk ha dejado un rastro. Se trata de corroborar una intuición: que más allá de las divisiones que se puedan establecer entre artistas y tendencias, hay un ruido rabioso que une a muchos creadores. Es decir, que la actitud del punk, que proviene de esa historia rastreada desde el dadaísmo pasando por, entre otros, el situacionismo, sigue presente en la producción artística contemporánea. Esta exposición muestra como los ecos de la actitud punk siguen vivos y son un referente en arte contemporáneo. Los motivos que llevan a la insatisfacción, el inconformismo, la pérdida de fe en el progreso o la crítica feroz a los iconos del sistema económico y social siguen vigentes y son intrínsecos a la práctica de muchos artistas. Recogiendo la famosa frase «punk is (not) dead» se trata de aseverar que efectivamente es así, que el punk es un muerto viviente, un zombie que sigue cobrando adeptos. Finalmente, el punk como actitud muestra una forma de entender la cultura y, por extensión, el estar en el mundo: crítica, incómoda, contra la norma…

Noise «kill yr idols» intensities superficie anti hardcore detournement
El lugar más evidente en el que el punk se manifiesta en el arte contemporáneo es en la superficie: en la tipografía de recortes (Juan Pérez Agirregoikoa); en la recuperación de canciones, protagonistas o eslóganes punk (Jordi Colomer, Iñaki Garmendia, Aida Ruilova, Gavin Turk…); en el feísmo y la referencia al mal diseño (Fabienne Audeoud,Gelitin); en el uso del ruido y la música punk (Christian Marclay, Tim Reinecke o João Onofre); o hacer del contexto punk neoyorkino objeto de análisis en el mítico documental de Dan Graham Rock my religion.
La superficie no es una cuestión menor en el punk. La moda, el diseño y el aspecto exterior son los lugares en los que mostrar oposición frente al convencionalismo. Es tan irritante la voz de Johnny Rotten, como susdeclaraciones y su aspecto. Todo ello le vale alguna paliza y una puñalada.La actitud punk consistió en primer lugar en trasmitir una imagen antiruido y provocación, mofa y hazlo tu mismo, destrucción y burla.

Violencia The Clash «No fun» Einstürzende Neubauten confrontación rabia «The filth and the fury» void
El punk es una respuesta violenta frente a una sistema económico, político, social y cultural que considera violento. Siguiendo la estela de los movimientos radicales del siglo XX, considera que la violencia está en la sociedad y, frente a ella, la reacción también tiene que ser violenta. Las proclamas y la música punk, como las publicaciones de los situacionistas (Claire Fontaine), son armas arrojadizas. Obviamente esa violencia tiene un precio porque el cuerpo es el auténtico campo de batalla en el que recibir los golpes (Nan Goldin, Jordi Mitjà, Jimmie Durham). Y es en el cuerpo, en el aspecto, en la cara donde se muestra la furia y la oposición (Jean-Michel Basquiat, Chris Burden).

Actitud nihilismo Black Flag «I fought the law» Poink Black! Provos «¿alguna vez os habéis sentido estafados?»
Una de las canciones icono del punk es «Anarchy in the U.K.» de los Sex Pistols. En ella se evidenciaba la relación que muchos punks tuvieron con grupos anarquistas y la huella que el anarquismo dejó en el punk. Por ejemplo, Black Flag no solo daba nombre a un fanzine anarquista inglés con el que colaboró la artista Eulàlia Grau, también a la banda de hardcore más importante de Los Ángeles con la que colaboró Raymond Pettibon. Esa huella es uno de los elementos más identificativos del punk y que configura una actitud presente en arte contemporáneo. Una actitud que está hecha de una voluntad por poner en duda el sistema económico y político y burlarse de él (Bill Balaskas, Claire Fontaine, Federico Solmi); cuestionar el sistema cultural (Fabienne Audeoud, Juan Pérez Agirregoikoa); o recurrir a lo escatológico (Gelitin), salirse de la norma y reclamar la importancia de desligarse del máximo número de dependencias y convencionalismos (Martín Rico, Tere Recarens, Itziar Okariz).

Dirty alienación «No future» Psychic TV rechinar de dientes Joy Division gore
El punk se enfrenta a una sociedad opresora que deja pocas salidas, que ha mostrado sus límites y que provoca sujetos alienados: incomodos y extrañados frente a los códigos sociales establecidos. Ante a ello reclama un espacio para la alteridad y lo diferente. Así, lo psicótico, lo alienado o el gore son constantes en el punk: desde la voz chillona de loco enfurecido de Jello Biafra en los Dead Kennedys, hasta la fascinación morbosa de The Damned, pasando por el estado psicótico del cantante de Joy Division. Artistas como Martin Kippenberger, Raymond Pettibon, Mike Kelley y Paul McCarthy, que participaron de la escena punk de los años 80, han hecho de la alienación uno de los temas básicos de sus propuestas.

Destroy terror panic Killing joke Dead Kennedys «matar hippies en las Cies» Valerie Solanas
El contexto en el que surge el punk en la década de los setenta está marcado por el terrorismo y las acciones violentas. El sueño hippie muestra sus límites y su reverso tanto en una militancia política que lleva al terrorismo, como en delirios alucinados que llevan al crimen. Como la marca que recoge y afecta profundamente al punk, el terror está presente en los vídeos de Tony Cokes y en la serie de instalaciones y fotografías de Christoph Draeger dedicados a la reconstrucción de los atentados del grupo Septiembre Negro. En Sniper de Mabel Palacín las balas en el cargador de una pistola han sido sustituidas por atentados y desastres. DETEXT recupera las balas gastadas y encontradas en Guatemala. Chiara Fumai se fija en la figura de Valerie Solanas (cuyo nombre aparecía escrito en una camiseta de Vivienne Westwood), autora del atentado a Andy Warhol y del Manifiesto SCUM para la eliminación de los hombres. Si los asesinatos de los Kennedy dan nombre a uno de los grupos punk más emblemáticos, Dead Kennedys, T. R. Uthco and Ant Farm reconstruyen el asesinato de JFK en las mismas calles de Dallas.

Prostitution Show «not sure if you’re a boy or a girl» Genesis P-Orridge carmín New York Dolls Sex Pistols Vagina Dentata Organ
The New York Dolls (las chicas de Nueva York) formado por cuatro chicos con pelucas y zapatos de plataforma fueron la referencia de Malcolm McLaren, dueño de la tienda de ropa «Sex», para formar los Sex Pistols; la primera exposición punk, con performances de alto contenido sexual de COUM Transmissions, se tituló Prostitution show. El sexo está muy presente en el punk. El impulso libertario que implica el punk tenía que conllevar necesariamente una reivindicación de la sexualidad no normativa, y si el cuerpo era el campo de batalla el sexo tenía que ocupar un primer plano de preocupación. La referencia al sexo aparece ligada a la denuncia (VALIE EXPORT, Guerrilla Girls, Tracey Emin), también a la reivindicación e, incluso, como arma para recuperar, de nuevo, la actitud y el sarcasmo (Maria Pratts, Raisa Maudit). Si punk es ser una piltrafa y queer es la reivindicación de la forma más despectiva de referirse a la sexualidad no hetero: queer es punk y punk es queer (leer el manifiesto queerpunk).

David G. Torres, comisario de la exposición.

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