Montaje de atracciones (Tirar del hilo. colección ARTIUM)

Desde: Viernes, 05 Octubre 2012

Hasta: Domingo, 06 Enero 2013

Lugar: Sala Norte

La exposición adopta el cine como referencia, estableciendo un paralelismo entre el montaje expositivo y el fílmico.

Comisaria: Blanca de la Torre

Folleto Obras en exposición ¿Qué es Tirar del hilo?

Esta particular exposición adopta el cine como referencia, estableciendo un paralelismo entre el montaje expositivo y el montaje fílmico para desarrollar un relato con aproximaciones a lo cinematográfico, desde el cual se tratará de abordar una revisión —parcial y deliberadamente subjetiva— de la colección ARTIUM en su vertiente sociopolítica, con las contradicciones y complejidades que ello pueda suponer.

El título se apropia del tipo de montaje desarrollado por Serguei Eisenstein, uno de los nombres clave asociado a la escuela soviética de los años 20 y 30, que veía el cine como una construcción intelectual y dialéctica, al tiempo que pretende hacer un guiño irónico a la inclusión del arte en el ámbito del espectáculo y la industria del entretenimiento.

Eisenstein aboga por un cine dialéctico, por un film menos como representación que como discurso articulado. Básicamente se trata de coger dos ideas en apariencia no relacionadas y juntarlas, para obtener una connotación ideológica y un simbolismo.

Tras pasar el Homenaje a Velázquez de Jorge Oteiza como punto de partida, el siguiente hito es el archivo del mismo artista que contendrá el material de su truncada película Acteón. Oteiza, que consideraba el cine como asignatura fundamental en la educación estética del hombre, se embarca en el proyecto cinematográfico para perseguir al espectador, lo cual también nos pone en relación con las ideas respecto al medio de Brecht y Eisenstein, en su búsqueda por «sacar al público de su ensimismamiento para hacerle abandonar su pasividad de mero receptor de relatos y convertirlo en partícipe de una obra que ya no existe sin su presencia activa».

A partir de aquí se desencadenará una sucesión de obras que reflexionan sobre lo político-social y su propia imposibilidad de representación. Se parte en todo momento de un enfoque desde el ámbito de las micropolíticas para tratar de generar un escenario de investigación estética.

En el ámbito de lo formal, la propuesta está cargada de referencias al mundo del cine, no solamente por las que puedan contener las propias piezas (encuadres, «fou artístico», split-screen...), sino también en el uso de recursos como la elipsis y fuera de campo- incluyendo piezas fuera del espacio expositivo -, flashbacks - introduciendo obras de los autores que ocuparon la misma sala en la exposición anterior-, así como flashforwads, motifs o cortes de salto.

El ritmo irá pasando desde unas primeras secuencias donde se busca una alusión a lo cinematográfico mucho más literal, a tratar temas como la construcción de las identidades, desde situaciones que evidencian actitudes postcolonialistas y eurocéntricas, a la/s violencia/s en el ámbito de lo doméstico y lo social, pasando por las problemáticas de la explotación, el terrorismo, la violencia armada y los conflictos bélicos. También la música se establece en algunas piezas como arma para canalizar estas temáticas, y funciona a modo de metáfora, como banda sonora de un relato de claros tintes distópicos, y un asfixiante cinismo pesimista. En resumidas cuentas, la exposición, al igual que la película de Oteiza, trata de superar la distinción entre lo que ocurre y lo que se explica, y su trazado narrativo, al igual que en Acteón, es una trampa para que lo que pueda pasar le suceda al espectador.

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