Agrupémonos todos. Gregarismo, ocio y otros motivos de reunión

Desde: Miércoles, 08 Octubre 2003

Hasta: Domingo, 04 Abril 2004

Lugar: Sala Norte

Exposición coproducida con el MARCO de Vigo cuyo título es, una reflexión acerca del significado de la reunión, del agrupamiento, contraponiendo su antiguo carácter y potencial revolucionario con la masificación de la sociedad actual. La muestra reúne obras de un total de 19 artistas procedentes de 12 países, cuyo denominador común es que presentan imágenes de masas de gente, retratos colectivos y anónimos sin protagonista individual y, precisamente por ello, poseedoras de una gran fuerza expresiva. Se trata, en definitiva, de una exposición que permite múltiples lecturas, tanto desde el punto de vista sociológico, histórico, político, literario, poético y visual.

Exposición coproducida con el MARCO de Vigo cuyo título es, una reflexión acerca del significado de la reunión, del agrupamiento, contraponiendo su antiguo carácter y potencial revolucionario con la masificación de la sociedad actual. La muestra reúne obras de un total de 19 artistas procedentes de 12 países, cuyo denominador común es que presentan imágenes de masas de gente, retratos colectivos y anónimos sin protagonista individual y, precisamente por ello, poseedoras de una gran fuerza expresiva. Se trata, en definitiva, de una exposición que permite múltiples lecturas, tanto desde el punto de vista sociológico, histórico, político, literario, poético y visual.

El título de la exposición juega con el conocido estribillo de La lnternacional, el himno-símbolo de la lucha por los derechos de los trabajadores, para reflexionar sobre el fenómeno de la reunión con objetivos políticos o sociales, enfrentado a una sociedad actual en gran medida masificada, vacía de significados y carente de ideales. La aparente amargura de este planteamiento se combina, en realidad, con una visión irónica y humorística del tiempo presente. Agrupémonos todos presenta sobre todo fotografías, pero también vídeos e instalaciones, de artistas como Spencer Tunick, Olivo Barbieri, Jerôme Lefdup, Zhang Huan, Sylvie Blocher, Massimo Vitali, Andreas Gursky, Daniel Canogar, Mira Bernabeu o Sergio Belinchón, entre otros. En todos ellos, el retrato de multitudes sirve para realizar una reflexión política de carácter metafórico sobre el tiempo actual.

El recorrido se inicia con la fotografía de Olivo Barbieri Paintings Milano. Barbieri fotografía la célebre pintura Il quarto stato, de Giuseppe Pelizza Da Volpedo (1868-1907), que representa un momento de la huelga y la protesta en 1901 y que se convirtió en emblemática de las luchas sociales de principios de siglo. Pero Barbieri difumina deliberadamente el motivo, los contornos aparecen borrosos, las figuras son confusas y pierden su definición.

El desnudo adquiere después una papel protagonista dentro de Agrupémonos... El cuerpo humano desnudo como motivo plástico, como argumento de la obra, ha estado presente desde los inicios de la historia del arte universal. Sin embargo, existe una diferencia entre el cuerpo humano como motivo estético, y la persona despojada de sus ropas, distinción ésta que se refleja en la exposición.

Los cuerpos desnudos o desnudados (Spencer Tunick, Zhang Huan, Mira Bernabeu), son el punto de partida para emitir mensajes o críticas sobre la cultura del espectáculo, los movimientos de masas, la alineación del ser humano en la sociedad de consumo, los comportamientos sociales, familiares o culturales; en suma, distintas visiones de la realidad en este siglo. En las fotografías de Tunick los cuerpos se juntan y se amontonan, poniendo en evidencia la cruda visión del ser humano como un “montón de carne” sin identidad ni pretensiones esteticistas.

Hay imágenes en las que los “protagonistas anónimos” aparecen uniformados, bien a través de un recurso técnico, del escenario, de sus gestos o atuendos. Eva Bensasson reflexiona sobre la anulación de los sujetos en la sociedad contemporánea, transformados en una colección de sombras, mientras Sylvie Blocher utiliza el contraste entre los cánticos proletarios y las melodías infantiles para sorprender al espectador. Andreas Gursky habla de los gestos disciplinados o frenéticos de las multitudes en escenarios laborales o de ocio. La uniformidad dramática de personajes sin rostro está presente en las instalaciones de Magdalena Abakanowitz, obsesionada por la imagen de la multitud manipulada como un organismo sin cerebro, y actuando como tal.

Otras obras tienen que ver con la perspectiva, como los espacios de Daniel Canogar, en los que las figuras flotan en medio de una nada oscura y neutra, o las imágenes narrativas de João Tabarra, basadas en su experiencia de fotoperiodismo, o las de Olivo Barbieri, que utiliza perspectivas a vuelo de pájaro en las que los cuerpos se convierten en manchas informes. Esto contrasta con aquellas otras (João Onofre, Agustí Torres) en las que uno o varios de los individuos son “rescatados” de la multitud y, paradójicamente, se personalizan y a la vez se disuelven en el grupo.

Entre los motivos de reunión está el ocio (Massimo Vitali, Agustí Torres), que refleja a una sociedad cada vez más anónima y solitaria, falta de privacidad. Y es precisamente soledad la sensación que transmite la imagen poética de Sergio Belinchón, en la que los cuerpos se confunden en un ambiente de fría placidez. Está también el ocio cargado de referencias simbólicas de Marcos López o de Adi Nes, que subvierten el icono de la última cena y lo trasladan a una escena de parrillada campestre o a una cena de soldados del ejército.

A veces las multitudes están presentes a través de su ausencia, como en la obra de Claude Levêque, que utiliza dos signos opuestos nacidos en la misma época, y dirigidos a las masas: uno icónico (Mickey Mouse) y otro escrito (“el trabajo os hará libres”, la conocida frase que campeaba sobre la puerta de ingreso de Auschwitz). Finalmente, una instalación interactiva de Hiroyuki Matsukage permite al espectador convertirse por una vez en verdadero protagonista, disfrutando de los cinco minutos de celebridad que prometía Warhol.

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